Recientemente, la industria hidrocarburífera ha sido impactada por la decisión de las principales prestadoras de servicios petroleros de desvincularse del proyecto Sea Lion, impulsado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration en las Islas Malvinas. Este cambio responde a las nuevas regulaciones impuestas por el gobierno nacional a través del Decreto 868/2026, que exige a las empresas presentar una declaración jurada para acceder a concesiones en áreas de soberanía disputada.
Este filtro obliga a las compañías a certificar que no tienen vínculos comerciales con actividades de explotación de hidrocarburos en Malvinas sin la autorización de Argentina. Ante esta situación, las corporaciones han evaluado rápidamente el potencial de la cuenca neuquina, que supera las oportunidades en el Atlántico Sur.
Entre las empresas que han tomado medidas para proteger sus operaciones en Vaca Muerta se encuentran DLS Archer, SLB (Schlumberger) y Halliburton. DLS Archer reafirmó que no tiene participación en el proyecto Sea Lion, mientras que SLB confirmó su compromiso con las normativas vigentes y su decisión de no involucrarse en proyectos en las islas. Halliburton, a través de su filial local, también dejó claro que no participa en actividades de exploración o producción en torno a las Islas Malvinas.
Estas acciones reflejan la intención de las compañías de mantener su flujo de trabajo en la región continental y evitar posibles complicaciones legales relacionadas con el desarrollo offshore.