Argentina enfrenta una oportunidad significativa para transformar el gas de Vaca Muerta en exportaciones de LNG en un plazo de tres a cinco años, según Luciano Di Fiori, socio de McKinsey y colíder global de Energy Solutions. Durante la quinta edición de Shale in Argentina, se destacó la necesidad de acelerar contratos y decisiones de inversión para capitalizar el crecimiento proyectado de la demanda mundial de gas.
Di Fiori indicó que, aunque las proyecciones sobre el futuro de los hidrocarburos varían, existe un consenso en que la demanda de gas seguirá en aumento en las próximas décadas. A su vez, gran parte de la nueva oferta de gas provendrá de regiones distantes de los principales centros de consumo, como América, África, Australia y Medio Oriente, mientras que la demanda se concentrará principalmente en Asia.
Se estima que el mercado global necesitará entre 150 y 200 millones de toneladas anuales de nueva oferta hacia 2040. Sin embargo, antes de alcanzar este punto, se prevé un período de mayor disponibilidad gracias a múltiples proyectos en construcción, como la conversión del buque metanero Fuji de Golar en una planta de licuefacción en Argentina. Este contexto resalta la importancia de los próximos años para asegurar contratos y decisiones clave de inversión que abastecerán al mercado durante la próxima década.