La producción de oil & gas en Vaca Muerta genera expectativas de superávit comercial energético que podría alcanzar entre US$8.500 millones y US$10.000 millones para 2026, superando el récord de US$7.800 millones del año anterior. A pesar de este crecimiento, la realidad social en Argentina muestra un panorama preocupante, ya que el 50,2% de la población se identifica como de clase baja, según datos del Monitor de Opinión Pública de junio. Mientras tanto, casi el 86,1% de los encuestados afirma que sus salarios no superan la inflación, y 61% llega a fin de mes con ingresos limitados.
A pesar del superávit comercial de US$3.504 millones registrado en mayo, las percepciones de la población reflejan un deterioro en el poder adquisitivo. La producción de petróleo en la formación neuquina alcanzó los 600.000 barriles diarios en 2025, y se prevén nuevas inversiones en infraestructura energética, lo que podría beneficiar a la economía en el futuro. Sin embargo, los beneficios aún no se han traducido en mejoras significativas para los hogares argentinos, evidenciando una desconexión entre el crecimiento del sector energético y la situación económica de la población.
Claudio Montiel, director de Zentrix, destaca la necesidad de infraestructura y tiempo para que los efectos de la riqueza generada por Vaca Muerta se extiendan a la economía en general, sugiriendo que los beneficios actuales están concentrados geográficamente y no alcanzan a todos los sectores de la sociedad.