El riesgo país alcanzó los 609 puntos básicos el viernes, marcando un aumento continuo durante diez jornadas y superando los 600 puntos por primera vez desde abril. Este incremento refleja un cambio significativo en la tendencia, ya que a mediados de julio el indicador había bajado a 402 puntos, su nivel más bajo bajo la administración de Javier Milei.
Entre los factores que contribuyen a este aumento se encuentran señales de debilidad en la actividad económica local, evidenciadas por un retroceso del 2,9% en el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de julio. Además, el Banco Central registró en septiembre el menor nivel mensual de compra de reservas del año, lo que ha generado incertidumbre entre los inversores sobre el financiamiento del Tesoro hasta 2027, un periodo crítico electoralmente.
Por otro lado, el contexto internacional también juega un papel importante. El endurecimiento monetario de la Reserva Federal de EE.UU. ha elevado el rendimiento de los bonos del Tesoro a diez años por encima del 5%, encareciendo así el costo de financiamiento para los mercados emergentes. JP Morgan, el INDEC y el Banco Central han proporcionado los datos que reflejan esta situación.
Cuando el Estado necesita dólares, emite bonos que los inversores compran y venden diariamente. Si hay confianza, el precio de un bono sería aproximadamente US$95 para un rendimiento cercano al 5%. Sin embargo, si surgen dudas, el valor podría bajar a US$90, aumentando el rendimiento al 11%. Esta diferencia se traduce directamente en el cálculo del riesgo país, que es determinado por el mercado en función de los precios de los bonos argentinos en comparación con los bonos estadounidenses.