Se estima que hacia 2030, el auge de Vaca Muerta y el desarrollo de la minería en Argentina podrían generar cerca de 500.000 empleos directos e indirectos. Este crecimiento notorio en las actividades de extracción de gas, petróleo y minerales se traduciría en una significativa creación de puestos de trabajo, beneficiando no solo a las provincias productoras, sino también a sectores relacionados como el transporte y los servicios.
Los especialistas advierten que el impacto depende del aumento real en las exportaciones y de la estabilidad de las regulaciones actuales. Cada empleo directo en la industria hidrocarburífera o minera podría generar entre 2 y 4 empleos indirectos, abarcando desde camioneros hasta profesionales técnicos. En Neuquén, ya se siente el crecimiento de la producción de shale gas y tight oil, lo que ha llevado a las empresas a invertir en infraestructura, generando así una mayor demanda de mano de obra.
La minería también presenta un potencial considerable en provincias como San Juan, Catamarca, Salta y Jujuy, especialmente en la extracción de litio y cobre, que son esenciales para la transición energética global. Si se mantienen los precios internacionales y se abordan los cuellos de botella logísticos y normativos, el sector podría crecer rápidamente.
Este aumento de empleo sería significativo en un país con alta desocupación estructural, pero no resolvería por completo el problema del empleo de calidad. En provincias productoras, se anticipa un incremento en la actividad económica local, con mayores movimientos en el comercio y un posible aumento en los alquileres.