La reciente decisión del gobierno de Javier Milei de suspender el gasoducto que conectaría Vaca Muerta con Santa Fe ha generado preocupación en el sector industrial, especialmente tras el cierre de la planta de caucho sintético de Pampa Energía, que dejó a unos 200 trabajadores en estado de alerta. Este gasoducto, parte del proyecto original del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner, tenía previsto una inversión de aproximadamente USD 2.300 millones y una extensión de 524 kilómetros.
En contraste, el gobierno ha dado luz verde a un nuevo proyecto que conectará Vaca Muerta directamente con Córdoba, impulsado por TGN, que contempla una inversión de USD 2.200 millones para unir Tratayén con La Carlota. Este gasoducto tendrá una longitud de 753 kilómetros y una capacidad inicial de 13 millones de metros cúbicos diarios, con proyecciones de inicio de operaciones para abril de 2029.
La obra hacia Córdoba se complementará con una inversión adicional de USD 700 millones para ampliar el sistema de TGN y generará hasta 2.000 empleos en su etapa de ejecución. Mientras tanto, el futuro de la planta de urea que Pampa Energía planea construir en el Gran Rosario está en la incertidumbre, ya que depende de la finalización del gasoducto suspendido.