El yacimiento de Vaca Muerta, considerado clave para el sector energético argentino, no está promoviendo un crecimiento equitativo. A pesar de los récords en la extracción de petróleo y gas, se han perdido 26.000 puestos de empleo en varios sectores durante los últimos dos años. Este fenómeno pone de manifiesto las desigualdades estructurales en un sistema productivo que favorece a un número reducido de actores.
Entre los sectores más perjudicados, las actividades inmobiliarias han experimentado la mayor caída, con una pérdida de 21.878 trabajadores formalizados. También se ha visto afectado el sector de intermediación financiera, que ha recortado 8.545 empleos, y los servicios públicos esenciales han reducido sus dotaciones en 600 puestos.
Por el contrario, el sector agropecuario se ha mostrado como una excepción, manteniendo un desempeño positivo en medio de un panorama general de retracción. Este contexto ha generado un intenso debate entre economistas sobre la capacidad de crecimiento del llamado "Texas argentino". Si bien se esperan importantes ingresos por divisas debido a megaproyectos bajo regímenes de incentivos, las actividades urbanas y los servicios corporativos enfrentan desafíos significativos en la preservación del empleo registrado.