La primera jornada de la Copa Davis en el Ruca Che evidenció un notable número de asientos vacíos, a pesar de la gran expectativa generada en torno al evento. Durante los partidos, especialmente en la presentación de Francisco Cerúndolo y Thiago Tirante, se observó un promedio de alrededor de 350 lugares libres en las tribunas, lo cual contrastó con la rápida venta de entradas en agosto.
La demanda inicial había sido alta, pero la realidad del estadio lleno no se materializó. Una posible explicación para la presencia de estos espacios vacíos podría estar relacionada con las entradas de protocolo destinadas a sponsors, que no fueron utilizadas. La Asociación Argentina de Tenis informó un día antes del evento sobre un remanente de localidades, aunque no se precisó cuántas entradas formaban parte de este remanente ni cuántas se vendieron finalmente.
El gobernador Rolando Figueroa había asegurado que no se regalarían entradas, lo que complica aún más entender el origen de todos los asientos vacíos. La decisión de liberar entradas tan cerca del inicio de la serie limitó la posibilidad de que los interesados pudieran reagruparse y asistir al evento, afectando a quienes necesitaban organizar su viaje y alojamiento.