El triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones brasileñas revitaliza la integración energética entre Argentina y Brasil, con Vaca Muerta como eje central. La necesidad de Brasil por un suministro de gas natural competitivo es crucial, especialmente ante la disminución de envíos desde Bolivia y los altos niveles de reinyección en los yacimientos offshore del Pre-sal.
La importancia del gas argentino para la industria brasileña se vuelve evidente, ya que programas como Gás para Empregar buscan reducir costos y ofrecer precios competitivos de entre u$s5 y u$s7 por MMBtu. Vaca Muerta, con su capacidad de producción, se presenta como una solución viable para satisfacer esta demanda creciente.
El nuevo enfoque en la relación bilateral también resalta la necesidad de acuerdos de Estado y grandes inversiones en infraestructura. A pesar de las diferencias políticas, la integración gasífera se perfila como un tema de consenso en el panorama político brasileño, apoyada incluso por la oposición, encabezada por Eduardo Bolsonaro, quien ha priorizado este aspecto en su agenda.