El aumento en la producción de shale gas en Vaca Muerta ha permitido reducir los costos de generación e inyección en boca de pozo, lo que a su vez disminuye la dependencia de importaciones de gas natural licuado (GNL). Esta situación ha estabilizado el costo del fluido en las facturas de los usuarios, beneficiando directamente a las familias al amortiguar los aumentos tarifarios.
La mayor oferta de gas nacional ha aliviado las cuentas externas y optimizado la estructura de costos de las distribuidoras. La eficiencia en las técnicas de perforación y fractura ha contribuido significativamente a la baja del costo de producción, situándolo por debajo de los niveles de la década anterior. Además, el incremento de gas inyectado al sistema ha reducido el uso de combustibles alternativos importados en las centrales térmicas, aliviando la presión sobre los costos generales del sistema.
A pesar de estos avances, las cámaras que representan a las empresas distribuidoras y transportistas han señalado la necesidad de avanzar en la Revisión Quinquenal Tarifa (RQT). Esta normalización es crucial para mantener los beneficios actuales y garantizar la expansión de las redes de gas hacia barrios que aún no están conectados.