La producción en Vaca Muerta se centra en la necesidad de perforar varios pozos para asegurar la rentabilidad del negocio. Un solo pozo tiene un costo aproximado de 15 millones de dólares y puede generar cerca de 1,05 millones de barriles si se conecta a la infraestructura existente. Sin embargo, los nuevos operadores deben construir su propia infraestructura, lo que implica un costo fijo independientemente del número de pozos perforados.
Nicolás Ziperovich, fundador de Lumina Energy Solutions, destaca que la escala es fundamental para la viabilidad económica del proyecto. Si se perforan más pozos, el costo por barril disminuye significativamente. Por ejemplo, con un solo equipo de perforación y 45 pozos, el breakeven se sitúa en 57 dólares por barril; con 90 pozos, baja a 53 dólares; y con 135 pozos, se reduce a 51 dólares.
La tendencia continúa, y si se perforan 225 pozos, el costo podría caer a 50 dólares, requiriendo una inversión total de 3.700 millones de dólares. Con el precio del Brent fluctuando entre 65 y 72 dólares, estos números permiten que el modelo de negocio sea sostenible.
Ziperovich enfatiza que la falta de disponibilidad de equipos de perforación en Neuquén obliga a los nuevos actores a comprometerse a largo plazo, firmando contratos de al menos tres años, lo que implica una inversión inicial considerable antes de iniciar la producción.