El ministro de Economía, Luis Caputo, expresó su satisfacción en redes sociales tras la divulgación del índice oficial de precios, que mostró una inflación mensual del 1,9% en junio. Sin embargo, un análisis más profundo revela que la canasta básica tuvo un aumento del 2,2%, superando así el promedio general.
A pesar del optimismo oficial por la desaceleración del índice de inflación, los datos de consumo indican un impacto negativo en el poder adquisitivo de las familias. Los costos de los servicios públicos y los gastos fijos continúan creciendo, lo que transforma la caída de la inflación en un alivio que todavía no se refleja en los precios de los productos.
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) destacó que, en junio, una familia tipo necesitó $1.531.473 para cubrir la Canasta Básica Total y evitar caer por debajo de la línea de pobreza. Para no ser indigente, el mismo grupo familiar requería al menos $689.853 para asegurar la Canasta Básica Alimentaria.
Los aumentos en los servicios públicos han sido significativos y han superado el crecimiento de los salarios en un 305% en el período 2023-2026. Las tarifas del subte aumentaron un 1.926%, mientras que los colectivos y trenes registraron incrementos del 1.450% y 977%, respectivamente. Además, los costos de electricidad, gas y combustibles promediaron un aumento del 847%, y el precio de la nafta se incrementó un 631%.