El conflicto en Medio Oriente ha provocado un clima de incertidumbre total a nivel global, generando alarmas en el mercado energético. Se anticipa que la escasez de petróleo y gas influya en la volatilidad de los precios, lo que podría beneficiar a Vaca Muerta, según Ernesto Díaz, vicepresidente de Rystad Energy para Latinoamérica.
Díaz indicó que el mundo está entrando en una nueva fase de crisis energética, combinando precios elevados con una escasez física de recursos. Esta situación podría provocar profundas implicancias macroeconómicas y ya se observan signos de estrés energético en diversas regiones, especialmente en Asia, donde países como Filipinas y Tailandia están enfrentando emergencias y ajustes drásticos en subsidios.
Por su parte, Europa, aunque mantiene un nivel de protección gracias a sus inventarios, podría experimentar una mayor tensión en el suministro en las próximas semanas, con proyecciones que sugieren una posible escasez generalizada en un plazo de ocho a doce semanas si la tendencia persiste. La situación actual está llevando a un escenario de estanflación energética que impacta tanto en el crecimiento como en la inflación.