La actividad industrial en Argentina enfrenta un panorama complicado debido a la pérdida del poder adquisitivo y el aumento de los costos fijos e insumos energéticos. En julio de 2026, el índice desestacionalizado de la actividad manufacturera mostró una caída mensual del 5%, acumulando un retroceso del 2,6% en el año y del 11,8% respecto a 2023.
Particularmente, los bienes durables y de capital han sufrido un impacto severo, registrando caídas interanuales en maquinaria y equipo (-26,7%), prendas de vestir, cuero y calzado (-15,9%), y productos textiles (-13,0%). En contraposición, algunos sectores como la refinación de petróleo y la industria de madera y papel mostraron incrementos de 8,1% y 7,1%, respectivamente.
Las empresas se han visto forzadas a adoptar esquemas de contingencia, priorizando la liquidez operativa, lo que ha llevado a la reducción de turnos de trabajo y la postergación de inversiones. El informe de Qualy Consultora indica que las pequeñas y medianas empresas (pymes) también enfrentan dificultades, aunque en julio registraron un leve repunte mensual del 0,6%, manteniendo caídas interanuales del 3,8%.
En el sector de alimentos y bebidas, la caída en productos como panificados y vinos se ha visto parcialmente compensada por la molienda de soja y girasol. Estos datos reflejan un contexto de presión competitiva debido a la estabilidad cambiaria y la apertura comercial, que han encarecido la producción nacional frente a los bienes importados.