Argentina, junto con Brasil y Guyana, se posiciona como uno de los principales motores del aumento de la oferta energética en la región, con un incremento proyectado de más de 700.000 barriles diarios para 2026, según un informe de Rystad Energy. Este crecimiento se debe en gran medida a la actividad en Vaca Muerta, donde se están llevando a cabo proyectos de desarrollo del shale que están mostrando resultados productivos concretos.
A diferencia de otros momentos en el sector, el aumento en la producción no se basa en promesas a largo plazo, sino en inversiones ya en ejecución. La cuenca neuquina se presenta como un elemento clave en el reordenamiento del mapa petrolero regional, destacándose por su capacidad de ejecución y retornos previsibles para el capital.
En contraste, otros países como Venezuela enfrentan limitaciones que restringen su crecimiento, que se estima en solo 300.000 barriles diarios. Mientras tanto, Brasil y Guyana continúan expandiendo sus capacidades de producción, consolidándose en el ámbito global, lo que resalta la relevancia estratégica de Argentina en este contexto energético.