El aumento del precio de la nafta y el gasoil ha generado un impacto significativo en las familias trabajadoras, afectando el costo de vida y la actividad económica. Con un incremento del 20% en los combustibles, se han disparado los costos del transporte público y se prevén nuevos tarifazos en servicios como la luz y el gas.
Este escenario se agrava con la reciente decisión del gobierno de fijar los precios de los combustibles en el mercado interno al valor internacional, lo que se traduce en un costo mayor para los consumidores. Según estimaciones de Cepa, en marzo de 2026, el precio de la nafta súper alcanzó los 1,43 dólares por litro, marcando un aumento del 52% respecto al promedio histórico.
Las dificultades económicas se evidencian en la menor demanda de gas por parte de las fábricas, con una caída del 8,1% interanual en el cuarto trimestre y un descenso del 10,4% en el uso de gasoil en febrero. Este contexto de aumentos y recesión ha llevado a despidos y cierres de lugares de trabajo, dejando en duda el verdadero beneficio del desarrollo de Vaca Muerta para el mercado interno.