El desarrollo de Vaca Muerta ha transformado el panorama energético de Argentina, permitiendo al país enfrentar crisis internacionales con una resiliencia sin precedentes. Según el consultor energético Daniel Gerold, la producción de shale ha cambiado drásticamente las expectativas económicas nacionales, reposicionando al país en el contexto global. Gerold destacó que, a diferencia de hace dos décadas, la disponibilidad de shale ahora es fundamental en la estrategia energética nacional.
El crecimiento de la producción local se ha vuelto significativo desde 2021, cuando la explotación de recursos no convencionales comenzó a ser rentable incluso con precios moderados del barril. Gerold mencionó que este aumento productivo ha permitido a Argentina salir de un déficit energético de entre 4000 y 5000 millones de dólares registrado en 2022, lo que refleja una rápida transición hacia un superávit energético.
La comparación con el pasado muestra la magnitud de este cambio, ya que el país, que antes dependía de importaciones, ahora se encuentra en un camino hacia la autosuficiencia, aunque aún no alcanza la escala de productores como Estados Unidos. La situación actual ha sido menos grave que en crisis pasadas, como la de 1973, incluso frente a tensiones globales como la guerra en Ucrania.