La noche del 22 de mayo de 1976 se convirtió en un hito para el boxeo argentino, marcada por la épica pelea entre Víctor Galíndez y Richie Kates. Este evento memorable tuvo lugar en un contexto trágico, ya que coincidió con el asesinato de Ringo Bonavena, un hecho que dejó una huella imborrable en la historia del deporte nacional. Galíndez, quien había obtenido el título mundial de la categoría pesado en 1974, se enfrentó a Kates en una batalla que combinó emoción y drama, convirtiéndose en una de las más recordadas.
La victoria de Galíndez fue un momento de alegría para el público que llenó el estadio Luna Park y para aquellos que siguieron la pelea a través de la televisión. El relato de la pelea estuvo a cargo de Enrique Macaya Márquez, quien contribuyó a la intensidad del momento. A pesar del clima de celebración, existía un profundo dolor, ya que la noticia de la muerte de Bonavena debía ser ocultada a Galíndez antes de su combate, para evitar que afectara su desempeño.
La relación entre Galíndez y Bonavena era especial, marcada por un gran respeto y admiración. Mientras Galíndez brillaba en el ring, Bonavena intentaba regresar a la cima, con la esperanza de enfrentar nuevamente a Muhammad Ali.