Las proyecciones indican que la inversión en energía e infraestructura en Argentina podría alcanzar los US$ 60.000 millones en los próximos cinco años, impulsada por el desarrollo del megayacimiento de petróleo y gas Vaca Muerta. Este movimiento refleja un cambio en la estrategia de las empresas, que buscan financiar la expansión energética en lugar de solo recomponer balances tras años de crisis.
Según Lisandro Miguens, de JP Morgan, el país está entrando en un ciclo de inversión intensivo en capital, lo que llevará a emisiones en el mercado primario para financiar gastos de capital. Vaca Muerta, que actualmente produce alrededor de 600.000 barriles de petróleo por día, tiene como objetivo alcanzar más de 1 millón de barriles diarios para 2030, a medida que se desarrolle la infraestructura necesaria.
El presidente Javier Milei ha puesto a la energía y la minería en el centro de su estrategia económica, proyectando que las exportaciones de energía se tripliquen, alcanzando US$ 36.700 millones hacia el final de la década. Este enfoque está generando un aumento en los envíos energéticos y un mayor endeudamiento en dólares por parte de las empresas locales.