El descubrimiento del petróleo en Neuquén el 29 de octubre de 1918, con el Pozo 1 en Plaza Huincul, cobra nueva relevancia en el actual contexto de desregulación y crisis. Este hito histórico se enmarca en un proceso donde el Estado argentino, a través de la Dirección General de Minas, Geología e Hidrología, lideró la exploración y extracción de recursos hidrocarburíferos, financiando las campañas y asumiendo los riesgos geológicos.
La creación de YPF en 1922 fue el resultado de una estrategia estatal que buscaba evitar la concentración del petróleo en manos de monopolios extranjeros. Durante la presidencia de Hipólito Yrigoyen, se establecieron las bases para una política nacional de energía que consideraba el petróleo como un bien estratégico para el desarrollo del país.
La historia del petróleo en la cuenca neuquina no solo está relacionada con la extracción de crudo, sino que también con la construcción de infraestructuras como viviendas, escuelas y caminos, elementos que fueron fundamentales para el poblamiento y la integración territorial de la región. Esta interrelación entre energía y desarrollo social resalta la importancia del intervencionismo estatal en la economía argentina desde sus inicios.