La embajada argentina en Brasilia, liderada por María Emilia Cortés, fue convocada por el Itamaraty para discutir la reciente fuga del senador Flavio Bolsonaro a Estados Unidos. Durante la breve reunión, Cortés se comprometió a proporcionar información, aunque solo en términos generales.
Bolsonaro, quien perdió ante Lula en las elecciones, ingresó a Argentina a través del puente Tancredo Neves y luego despegó desde Puerto Iguazú en un avión privado, a pesar de que un juez había revocado su pasaporte y le prohibió salir del país. Un control policial identificó al asesor presidencial Santiago Caputo en un convoy de Yacyretá que regresaba de Puerto Iguazú esa madrugada.
Desde el gobierno brasileño se considera grave la posible participación de funcionarios argentinos en este asunto. Sin embargo, se busca evitar una escalada del conflicto, que podría beneficiar a Javier Milei. Entre las medidas que se están considerando se encuentra una nota oficial y la posibilidad de que el canciller Mauro Vieira aborde el tema con su par argentino, Pablo Quirno, durante la reunión del G20 en Atlanta.
Por su parte, Quirno desmintió que Brasil haya solicitado explicaciones, afirmando que se trata de una afirmación falsa. Además, indicó que Brasil actuó de manera unilateral al retirar a su embajador y solicitar el retiro del embajador argentino en Brasil, y criticó a quienes se basan en información de una sola fuente.
Las relaciones bilaterales entre Argentina y Brasil están en su punto más bajo desde agosto, cuando Brasil decidió disminuir el nivel de relaciones diplomáticas tras los comentarios de Milei hacia autoridades brasileñas. Actualmente, ambas embajadas están operando con encargados de negocios, y Brasilia no ve condiciones para restablecer a su embajador en Buenos Aires.