Argentina enfrentó un desafío energético esta semana al importar electricidad desde Uruguay para evitar un colapso en su sistema durante un pico de calor. Este hecho, que tuvo lugar el miércoles entre las 19:12 y las 22 horas, involucró la importación de aproximadamente 830 MW, lo que representa cerca de la mitad de la demanda de Uruguay en ese momento.
A pesar de que la demanda máxima del día superó apenas los 20.000 MW, el país cuenta con capacidad instalada para generar hasta 30.000 MW. La falta de coordinación y previsión en el sistema energético argentino fue la causa principal de esta situación, que ha sido recurrente en la actual administración. Además, Argentina pagó entre 150 y 200 dólares por MWh por la electricidad importada, el doble del costo promedio de generación nacional.
Curiosamente, la electricidad que Uruguay vendió a Argentina se genera en parte con gas argentino proveniente de Vaca Muerta, que se exporta a precios mucho más bajos, alrededor de 3,5 dólares por millón de BTU. Esto pone de relieve las complejidades del sistema energético y los costos asociados a la importación de energía en momentos críticos.