La relación entre el sector agroindustrial y la industria del gas en Argentina está cobrando cada vez más relevancia, evidenciada por el anuncio reciente del ministro de Economía sobre el aumento en los embarques de agroindustria, que superarán los 42.000 millones de dólares este año. Este fenómeno se produce en un contexto donde la producción de petróleo y gas en Vaca Muerta aún está en desarrollo.
El fertilizante nitrogenado, específicamente la urea, juega un papel crucial en esta conexión. Este compuesto se produce a partir de amoníaco, que a su vez deriva del gas natural. En Bahía Blanca, la planta de Profertil abastece aproximadamente el 60% del mercado argentino y se prevé una expansión significativa de su capacidad. Recientemente, Adecoagro adquirió la planta, lo que ha impulsado su acción en el mercado, llegando a un precio récord de más de 15 dólares.
El crecimiento en la producción agrícola está generando una mayor demanda de nutrientes, lo que beneficia a empresas como Adecoagro, que ha visto un incremento del 8% en sus acciones tras la recomendación de compra por parte de UBS. Este impulso en el sector de la urea refuerza la idea de que el agro y la petroquímica están más interrelacionados de lo que se pensaba, formando un ciclo económico que favorece el desarrollo de ambos sectores.