La producción de acero crudo experimentó un incremento del 9% en julio respecto al mes anterior, y un aumento del 15,3% en comparación con el mismo mes del año anterior. En contraste, la producción de laminados en caliente cayó un 0,8% en relación a junio, aunque mostró un crecimiento del 15% interanual. En total, se produjeron 377.500 toneladas de acero en los primeros siete meses del año, lo que representa un crecimiento del 10,7% en comparación con el mismo período del año anterior.
La producción de laminados alcanzó 319.200 toneladas, con una caída del 0,8% respecto a julio del año pasado, y una disminución del 3,2% en los primeros siete meses en comparación con el año anterior. La diferencia en la producción de acero crudo y laminados se debe en gran medida a las exportaciones de semielaborados durante el periodo.
A pesar de la actividad industrial, que se sostiene principalmente por la demanda de energía y el sector agropecuario, la construcción y el sector automotor siguen siendo afectados por la debilidad del consumo interno, resultando en altos niveles de capacidad ociosa. Las importaciones, especialmente de China, han aumentado, afectando la cadena de valor debido a su sobrecapacidad y precios bajos, generando preocupaciones de dumping en diversos mercados.
El sector energético sigue siendo el principal impulsor de la demanda de acero, con perspectivas optimistas gracias al desarrollo de Vaca Muerta y la expansión de la infraestructura relacionada. La actividad en este sector sostiene una alta demanda de tubos sin costura y aceros especiales, lo que sugiere un futuro positivo para la producción de acero en el contexto actual.