El consorcio San Matías Pipeline (SMP) ha cerrado un préstamo sindicado de USD 900 millones para la construcción de un gasoducto que se extiende por 472 kilómetros, desde Tratayén, Neuquén, hasta la costa de Río Negro. Este proyecto energético, que representa una inversión total de USD 1.300 millones, es considerado una de las obras de infraestructura más importantes en desarrollo en Argentina.
La financiación fue estructurada a 7 años de plazo, con 3 años de gracia, y proviene de un consorcio de bancos que incluye a Citi, J.P. Morgan, Santander, e Itaú, entre otros. Los fondos se respaldan en los flujos de ingresos futuros del proyecto, garantizados por contratos de transporte a largo plazo.
La obra fue ingresada al Registro de Inversiones de Gas e Infraestructura (RIGI) en junio de este año y cuenta con los estudios de impacto ambiental aprobados por las provincias de Neuquén y Río Negro. La capacidad del gasoducto será de 27 millones de m³ de gas natural por día, y la construcción comenzará en agosto de 2026, con una finalización prevista para mediados de 2028.
El proyecto también está vinculado al consorcio Southern Energy (SESA), que planea invertir más de USD 15.000 millones en un plazo de 20 años y espera exportar USD 20.000 millones entre 2027 y 2035. Los buques de licuefacción de SESA comenzarán a operar en 2027 y 2028, con una capacidad de producción conjunta de 6 millones de toneladas anuales de GNL.