La empresa estadounidense Baker Hughes está enfocada en aumentar su participación en los proyectos de gas natural licuado (GNL) en Argentina, invirtiendo en infraestructura de transporte y tecnología. Uno de sus contratos más importantes es la provisión de tres turbinas de gas y tres compresores centrífugos para la estación de compresión en Allen, que formará parte del gasoducto San Matías Pipeline.
Este sistema, que conectará Tratayén en Neuquén con San Antonio Oeste, tendrá una longitud de 472 kilómetros y una capacidad de transporte proyectada de 27,7 millones de metros cúbicos diarios. La infraestructura está diseñada para abastecer las unidades flotantes de licuefacción que se planean operar en el Golfo San Matías, en Río Negro.
Gonzalo Rodríguez, director comercial para el Cono Sur de Baker Hughes, mencionó que la compañía está involucrada desde las etapas iniciales de ingeniería para integrar las distintas instalaciones de la cadena de producción y licuefacción. Además, Baker Hughes colabora con YPF en el desarrollo de tecnologías de perforación en Vaca Muerta.
Se estima que los proyectos argentinos podrían representar cerca del 8% de la capacidad mundial de GNL, lo que resalta la importancia de la participación de Baker Hughes en el sector energético del país.