Las operaciones de fracking en la formación Vaca Muerta están experimentando un cambio significativo en el tipo de combustible utilizado, con un aumento en la sustitución del diésel por gas natural. Este cambio se debe a que el gas resulta más económico para las actividades de fractura. Durante el proceso de fractura, que dura aproximadamente 85 minutos, las bombas convencionales consumen cerca de 12.000 litros de diésel, mientras que en las unidades que combinan ambos combustibles, el consumo de diésel se reduce a 5.000 litros, reemplazándose el resto por alrededor de 100.000 m³ de gas.
Luciano Fucello, presidente de la Fundación Contactos Energéticos, destacó que la tendencia hacia el uso de gas se intensificará, señalando que cada vez hay más equipos disponibles para esta modalidad. Se estima que, si se logra sustituir alrededor del 60% del diésel, esto podría generar ahorros de aproximadamente un 40% en costos de combustible, lo que se traduce en un ahorro anual de entre 10 millones y 15 millones de dólares para un equipo de fractura típico.
Fucello también mencionó que actualmente, el 72% del combustible utilizado en Vaca Muerta es diésel, un porcentaje que se espera que cambie en los próximos años. En cuanto a las empresas de servicios, en febrero se registraron unidades que utilizan tanto diésel como bi-fuel, con varias empresas como Halliburton y Calfrac operando equipos de ambos tipos.