Una mujer que había estado prófuga desde mediados de junio fue detenida en Viedma y enfrenta prisión preventiva por un mes. La acusada se había quitado la tobillera electrónica que monitoreaba sus movimientos, lo que motivó la solicitud de la Fiscalía para su arresto. El juez de Garantías, Guillermo Martín González Sacco, tomó esta decisión tras considerar que había incumplido con una orden judicial.
La imputada está siendo investigada por presuntas lesiones leves y amenazas en un conflicto vecinal, donde supuestamente agredió a una vecina con un ladrillo y la amenazó con incendiar su casa. La Fiscalía había solicitado la utilización de una nueva tobillera electrónica con geolocalización GPS como medida cautelar, controlada por la Unidad de Arresto Domiciliario por Monitoreo Electrónico (UADME).
La mujer estuvo desaparecida desde el 12 de junio hasta el 14 de julio de 2026. Su detención se realizó cuando la Policía de Río Negro logró identificarla en la vía pública, momento en el cual ya no llevaba puesta la tobillera. Durante la audiencia, la fiscal Mariana Giammona argumentó que su comportamiento mostraba una falta de voluntad para someterse al proceso penal.
A pesar de que la defensora oficial, María Paz Álvarez, solicitó que se le permitiera cumplir la prisión en su domicilio debido a la falta de espacio en las cárceles, el juez rechazó esta petición y determinó que la mujer debe permanecer en un establecimiento penitenciario.