La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el brote de ébola en la República Democrática del Congo como una emergencia de salud pública de importancia internacional, tras confirmarse 131 muertes y 513 casos sospechosos. La velocidad de propagación del virus, detectado por primera vez el viernes pasado, ha generado una alarma inmediata entre las autoridades sanitarias.
El ministro de Salud congoleño, Samuel Roger Kamba, indicó que las cifras de fallecidos están siendo investigadas para determinar cuáles están efectivamente vinculadas al virus. La cepa involucrada es el virus Bundibugyo, una variante poco común para la que no existen vacunas ni tratamientos aprobados. Su tasa de letalidad se estima entre el 36% y el 40%, y los casos confirmados ya se han extendido a varias ciudades, incluyendo Bunia, Goma, Mongbwalu, Butembo y Nyakunde.
La OMS ha convocado al comité de emergencias para evaluar la situación y emitir recomendaciones, advirtiendo sobre el alto riesgo regional. La coordinadora de emergencias de Médicos Sin Fronteras, Trish Newport, expresó su preocupación por el aumento rápido de casos y muertes, así como por la propagación del virus a través de las fronteras. La OMS enfatiza la importancia de la vigilancia epidemiológica y el aislamiento inmediato de casos, recomendando un monitoreo de contactos durante 21 días.