Un nuevo capítulo de violencia se desató en el conflicto entre Estados Unidos e Irán tras un ataque aéreo ejecutado por el gobierno estadounidense, que tuvo lugar en la madrugada del 12 de noviembre. Este ataque fue una respuesta a un incidente previo en el Estrecho de Ormuz, donde un buque de carga fue alcanzado, obligando a la tripulación a abandonar la embarcación en llamas.
En reacción, Teherán lanzó represalias contra naciones del Medio Oriente que albergan fuerzas militares estadounidenses, incluyendo Bahrein, Kuwait, Qatar, Omán y Jordania. Este aumento de la violencia pone en riesgo los esfuerzos diplomáticos destinados a poner fin a un conflicto que comenzó a finales de febrero.
El Comando Central de las Fuerzas Armadas estadounidenses anunció que el ataque de este domingo logró destruir alrededor de 140 objetivos militares, incluyendo plataformas de lanzamiento de misiles y depósitos de municiones. El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó que esta operación debilitará la capacidad de Irán para amenazar la navegación civil en la región.
Informes desde Teherán indican que un oficial de la marina iraní perdió la vida durante los ataques. El presidente del parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, advirtió sobre las consecuencias de los acuerdos unilaterales, insistiendo en que Irán debe tener control exclusivo sobre el estrecho y que se cobrarán peajes a los buques civiles que transiten por allí.