Zapala se forjó gracias a la llegada de inmigrantes de diversas nacionalidades, entre ellos una fuerte comunidad italiana que dejó una huella significativa en el ámbito social y comercial de la ciudad. Esta colectividad estableció negocios y organizaciones que reflejaban su espíritu emprendedor y solidario.
En medio de esta historia se encuentra Mariella Gambazza, quien nació el 14 de febrero de 1935 en Busseto, Italia. Creció durante la Segunda Guerra Mundial, atravesando experiencias difíciles, como la ocupación alemana de su hogar.
La vida de Mariella cambió drásticamente cuando, en julio de 1947, llegó a Buenos Aires y posteriormente a Zapala. A su llegada, la joven, que apenas tenía 12 años, enfrentó un profundo sentimiento de desarraigo. Sin embargo, su familia ya contaba con lazos en la región, ya que su abuelo había emigrado en 1912 y varios familiares habían nacido allí.
A pesar de no asistir a la escuela en Argentina, Mariella comenzó a trabajar a una edad temprana, ayudando en la empresa familiar desde los 13 años. Cuando su padre fue enviado a trabajar en la construcción en la región de la cordillera andina de Neuquén, Mariella asumió la responsabilidad de las cuentas de la empresa familiar, mostrando su capacidad y determinación desde muy joven.