La expansión de la producción de hidrocarburos en la cuenca neuquina está generando nuevas oportunidades en el ámbito de la exportación. Bahía Blanca se perfila como un actor clave, gracias a su infraestructura y capacidad logística, para facilitar la llegada de la energía de Vaca Muerta a mercados internacionales.
Históricamente, el puerto bahiense ha estado relacionado con la agroindustria, exportando granos y aceites. Sin embargo, la creciente producción de energía está diversificando esta realidad. El desarrollo de un polo petroquímico y la existencia de un puerto de aguas profundas son factores que permiten a Bahía Blanca convertirse en una plataforma importante para el comercio energético.
La necesidad de transformar los recursos de Vaca Muerta en divisas requiere no solo de la extracción de petróleo y gas, sino también de una infraestructura robusta para su transporte y procesamiento. En este contexto, el proyecto de Transportadora de Gas del Sur (TGS) destaca, con una inversión estimada en US$ 3.000 millones para nuevas instalaciones de procesamiento.
Este enfoque no busca desplazar la producción agroindustrial, sino complementarla, ampliando las posibilidades de exportación y generando nuevas fuentes de actividad económica en la región. La sinergia entre el sector energético y agroexportador podría redefinir el futuro económico de Bahía Blanca y su área de influencia.