El desarrollo de Vaca Muerta enfrenta un nuevo desafío: mantener altos volúmenes de producción mediante la mejora de la infraestructura industrial. La explotación de hidrocarburos no convencionales exige un enfoque en la continuidad de las campañas de perforación y fracturación hidráulica, así como en la logística de evacuación. Este cambio está transformando las necesidades de ingeniería y servicios en la industria petrolera argentina.
Un ejemplo de esta dinámica es el yacimiento Fortín de Piedra, operado por Tecpetrol, que alcanza picos de producción de 24 millones de metros cúbicos diarios en invierno. Según su CEO, Ricardo Markous, mantener este nivel de producción implica inversiones anuales de entre US$300 millones y US$350 millones solo en la perforación de pozos.
La eficiencia de las operaciones de fracturación hidráulica es crucial para aumentar la producción de petróleo de esquisto. Se requiere el uso de flotas de bombeo de alta potencia, y la disponibilidad de estos equipos influye directamente en los costos y tiempos de desarrollo de cada pozo. En este contexto, Tenaris ha incorporado una tercera flota de fracturación con tecnología Dynamic Gas Blending, que permite sustituir hasta el 80 % del diésel utilizado por gas natural comprimido de la misma locación.
Además, la compañía ha anunciado la incorporación de una nueva unidad de tubería flexible y un servicio integral para la construcción de la sección conductora de los pozos, que se prevé comience a operar a principios de 2027.