La formación de Vaca Muerta se posiciona como un elemento clave en el mercado global de petróleo, impulsada por un contexto internacional favorable. Según un informe de Rystad Energy, se prevé que la producción de crudo de la cuenca neuquina pueda alcanzar un millón de barriles diarios hacia el final de la década, y hasta 1,8 millones para 2035. Este crecimiento significaría una ubicación inédita para Argentina en el ámbito petrolero mundial.
Las tensiones geopolíticas y el aumento de precios del petróleo, que han pasado de cerca de 60 dólares a niveles cercanos a 90, han reconfigurado las decisiones de inversión. En este contexto, Sudamérica se presenta como una fuente de abastecimiento confiable, y Vaca Muerta destaca por su flexibilidad operativa, a diferencia de los costosos proyectos offshore de otros países.
Durante los primeros meses de 2026, la actividad en Vaca Muerta ha mostrado un crecimiento notable, con más de 50 pozos iniciados mensualmente y más de 3.000 etapas de fractura en el primer trimestre. Este dinamismo anticipa un fortalecimiento en la producción futura, lo que podría transformar a la Argentina en un jugador clave en el suministro energético global.