El desarrollo de Vaca Muerta podría transformar a Argentina en un proveedor clave de gas natural en el Cono Sur, facilitando la integración de los mercados energéticos de la región. A pesar de los abundantes recursos naturales en América Latina y el Caribe, se observan brechas en infraestructura y niveles de pobreza energética.
Un informe de la International Gas Union (IGU) destaca que, aunque se ha avanzado en energías renovables como la eólica y solar, gran parte de los sistemas energéticos aún depende de combustibles fósiles con mayores emisiones. Este informe, elaborado junto a Arpel y Olade, resalta que la región posee tanto recursos convencionales como no convencionales, además de infraestructura que conecta distintos mercados.
Las reservas de Vaca Muerta, junto a las de Venezuela y Brasil, son identificadas como activos estratégicos, sin embargo, se señala que América Latina y el Caribe no han logrado maximizar el uso de estos recursos para impulsar el desarrollo económico y la integración regional. La producción regional de gas ha disminuido en los últimos años, pasando de 227 mil millones de metros cúbicos en 2015 a 202 bcm en 2024, representando solo el 5% de la producción mundial.
Según estimaciones del Instituto Argentino del Petróleo y Gas (IAPG) para 2024, Vaca Muerta cuenta con entre 4,1 y 11,1 billones de metros cúbicos de gas natural recuperable, lo que subraya su importancia dentro del contexto energético global.