El desarrollo de Vaca Muerta enfrenta importantes retos que van más allá de la simple demostración de su potencial. Expertos destacan que la clave para transformar este potencial en competitividad radica en la construcción de la infraestructura necesaria, la logística eficiente y el fortalecimiento de la cadena de proveedores. Actualmente, la formación se encuentra en una etapa de expansión que la posiciona como un activo energético crucial para Argentina.
Durante un seminario del Mercado Electrónico de Gas (MEGSA), se discutieron las diferencias entre Vaca Muerta y otras cuencas no convencionales a nivel global. Gabriela Aguilar, presidenta de la Cámara de Comercio Argentina Texas, y Gustavo Perego, director de negocios en Latinoamérica de Abeceb, coincidieron en que el desarrollo del sector enfrenta obstáculos estructurales significativos.
Uno de los principales desafíos identificados es el alto costo de producción de hidrocarburos en Vaca Muerta, que es aproximadamente un 35% superior al de la cuenca de Permian en Estados Unidos. Aunque las empresas han logrado reducir costos operativos a través de mejoras en perforación y fractura, elementos como la infraestructura vial y ferroviaria, así como la disponibilidad de proveedores, siguen representando un problema para la competitividad internacional.
Para que Vaca Muerta logre un avance significativo en su producción, será crucial no solo aumentar el número de pozos perforados, sino también optimizar todos los aspectos logísticos que rodean cada operación. La mejora en la cadena de proveedores se presenta como un punto crítico para alcanzar este objetivo.