La empresa Alberta, que cumple 40 años en Neuquén, ha diversificado su actividad hacia la industria energética de Vaca Muerta. Este nuevo enfoque busca integrarse a los grandes proyectos energéticos de la región, lo que ha permitido a la compañía identificar tanto oportunidades como desafíos en la incorporación a las cadenas de valor.
Entre las dificultades que enfrentan las empresas locales se encuentran la necesidad de desarrollar capacidades, construir antecedentes y establecer relaciones de confianza con operadoras y contratistas. Esta situación invita a reflexionar sobre la preparación del entramado empresarial regional para capitalizar las inversiones que están llegando a Vaca Muerta.
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) busca facilitar el proceso de inversión mediante beneficios tributarios y estabilidad jurídica, lo que es crucial en un contexto marcado por la inestabilidad económica. Sin embargo, la clave del éxito radica en cómo se gestionen estas inversiones y si se podrá construir un modelo económico más desarrollado, en lugar de uno centrado únicamente en la extracción de recursos naturales.
La capacidad de generar empleo y recursos para la sociedad dependerá de la creación de condiciones de previsibilidad y de la responsabilidad compartida entre empresarios, operadoras e instituciones. La atención debe centrarse en la transformación de esta oportunidad histórica en un proceso efectivo de desarrollo empresarial y regional.