La energía y la minería se consolidan como los pilares de la economía argentina en un contexto de recesión, mientras que otros sectores como el comercio, la industria y la construcción experimentan descensos significativos. Ambos sectores están alcanzando niveles récord en cuanto a producción y generación de divisas.
A pesar de estos logros, se levantan preocupaciones respecto a la infraestructura, lo que indica que, aunque estos sectores están prosperando, existe una necesidad urgente de mejorar las condiciones que faciliten su desarrollo continuo.