Pampa Energía está implementando un modelo de integración vertical industrial, impulsado por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y sus activos en Vaca Muerta. Actualmente, la empresa ejecuta siete proyectos estratégicos que abarcan toda la cadena de valor, desde la extracción de petróleo y gas hasta la infraestructura midstream, el GNL y la petroquímica.
El bloque Rincón de Aranda es el foco principal de la industria neuquina, donde se ha establecido un plan ambicioso para aumentar la producción de shale oil, con una meta de 28.000 barriles diarios para finales de este año. A mediano plazo, se espera alcanzar un plateau de 45.000 barriles por día entre 2027 y 2028, lo que dependerá de la nueva infraestructura en desarrollo, como la Central Processing Facility (CPF) y el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS).
En el sector gasífero, Pampa proyecta alcanzar una producción de 20 a 22 millones de metros cúbicos diarios en los próximos cuatro años. Este volumen incluye compromisos importantes, como 6 millones diarios para un futuro proyecto de GNL flotante y el autoabastecimiento de sus centrales térmicas. Además, la empresa ha asegurado una capacidad de 3,2 millones de metros cúbicos diarios en el tramo Buenos Aires del gasoducto Perito Moreno, lo que facilitará el suministro a la central Genelba.
Los costos de extracción han mostrado una mejora significativa, lo que respalda la efectividad del modelo de negocio implementado por la compañía.