Javier Milei se dirigió a la Asamblea General de las Naciones Unidas con un enfoque en el futuro económico de Argentina, destacando la importancia de Vaca Muerta como un eje estratégico para atraer inversiones. En su discurso, enfatizó que el país desea ser un destino competitivo en el desarrollo de inteligencia artificial y otros sectores clave, como la energía y los minerales críticos.
El Presidente señaló que es momento de dejar atrás años de "decadencia, aislamiento e irrelevancia" y transformar los recursos en crecimiento e inversión. Milei abogó por un modelo de capitalismo de libre empresa, invitando a los inversores a participar en el desarrollo de Vaca Muerta, a la que calificó como una "oportunidad histórica" para el país.
Sin embargo, también hizo hincapié en que esta invitación tiene limitaciones, haciendo referencia a la situación de las Malvinas. Milei advirtió que Argentina no será indiferente ante quienes exploten recursos en territorios que considera ocupados de manera ilegal, reafirmando que la cuestión de Malvinas es una "causa nacional".
El discurso de Milei incluyó críticas a la efectividad de las instituciones multilaterales y cuestionó la capacidad de la ONU para implementar sus resoluciones, citando el proyecto Sea Lion como un ejemplo de la problemática en la cuenca Malvina Norte.