Un trágico episodio ocurrido en los años 90 marcó la vida de la familia Barrero y dejó una huella en la historia de la industria petrolera en Neuquén. Rocío Barrero, cineasta y docente, ha decidido contar esta historia a través de su película Sangre Negra, que explora las complejidades y el impacto emocional del trabajo petrolero en las familias que lo rodean.
El accidente, conocido como Los quemados de Neuquén, se produjo cuando su padre, Omar Barrero, y otros trabajadores fueron ordenados a destruir explosivos de trotyl en el Cañadón de las Cabras. A pesar de la aparente seguridad de la carga, una explosión devastadora resultó en la muerte de un trabajador y múltiples lesiones graves, incluyendo las que sufrió Omar, quien estuvo internado durante tres meses.
Rocío, que ha estado inmersa en el mundo del cine tras estudiar en el IUPA, busca reflejar la vida cotidiana de quienes trabajan en la industria petrolera y las profundas repercusiones que esta tiene en las familias. La película se centra en las ausencias, la soledad y las tensiones que enfrentan las comunidades alrededor de los yacimientos, mostrando una perspectiva poco conocida del sector.
Con Sangre Negra, Barrero espera dar visibilidad a las historias no contadas de quienes viven en la sombra de la industria, transformando su experiencia personal en un relato que resuena con la realidad de muchas familias en la región.