El lanzamiento del Corredor Andes-Atlántico entre Argentina y Estados Unidos busca modernizar la infraestructura y mejorar la conexión entre los sectores productivos argentinos y los mercados occidentales. Este acuerdo fue presentado por el subsecretario de Estado de EE.UU., Christopher Landau, y el canciller argentino, Pablo Quirno.
La iniciativa incluye la participación de capitales públicos y privados en proyectos de infraestructura relacionados con el transporte, la energía, la minería y la infraestructura digital. Uno de los principales enfoques será el transporte, donde se identificarán proyectos para rehabilitar y ampliar ferrocarriles, vías navegables y puertos. Empresas estadounidenses tendrán la oportunidad de participar en licitaciones o como subcontratistas.
En el sector energético, el acuerdo destaca el desarrollo de Vaca Muerta, con Estados Unidos dispuesto a aportar inversión y tecnología. Se mencionan instrumentos financieros como préstamos directos y garantías para movilizar capital y equipamiento estadounidense.
La minería también es un foco importante, con el objetivo de identificar oportunidades bajo el Acuerdo Marco de Minerales Críticos. Esto busca respaldar proyectos de extracción y procesamiento, además de diversificar las cadenas de suministro globales de minerales estratégicos.
Por último, se abordará la infraestructura digital, con avances en tecnología confiable y seguridad en las inspecciones aduaneras, mejorando la eficiencia operativa y elevando los estándares de ciberseguridad.