La intensa actividad en Vaca Muerta está generando un aumento en la presión sobre el transporte automotor de cargas, especialmente en la logística del traslado de arena para fractura hidráulica desde Ibicuy, en Entre Ríos, hasta Añelo. Este trayecto, conocido como la Ruta de la Arena, abarca aproximadamente 1.474 kilómetros y se ha vuelto uno de los más complejos para el sector hidrocarburífero.
Los camiones que realizan este recorrido pueden tardar cerca de un día y medio solo de ida, atravesando diversos corredores nacionales y provinciales. La arena es un insumo esencial en las operaciones no convencionales, ya que se utiliza durante el proceso de estimulación hidráulica para mantener abiertas las fisuras de la roca, permitiendo así el flujo de petróleo y gas hacia la superficie.
Se estima que la demanda de arena podría alcanzar hasta 8 millones de toneladas para el año 2027, lo que implica que la logística deberá adaptarse al ritmo de expansión de Vaca Muerta. La capacidad para trasladar este insumo a los yacimientos se vuelve un factor crucial para el crecimiento continuo de las operaciones de fractura.
La Ruta Nacional 5 es uno de los principales ejes logísticos, donde circulan cerca de 3.000 camiones diarios hacia la zona central del desarrollo petrolero. En 2025, se registró el paso de más de 942.000 vehículos pesados por la estación de peaje de Olivera, evidenciando el constante flujo de carga hacia la región.
Este incremento en el tráfico pesado contrasta con el estado de la infraestructura vial, donde más de 100 kilómetros del recorrido son autovías, mientras que en muchos sectores se presentan calzadas angostas y un deterioro notable en la cinta asfáltica.