La paralización en los principales puertos de Argentina debido a la reforma en el servicio de practicaje está generando serias preocupaciones en varios sectores, incluido el energético. La modificación impulsada por Sturzenegger, que permite a capitanes extranjeros operar sin prácticos bajo ciertas condiciones, ha provocado bloqueos que afectan directamente las exportaciones del país y la actividad en Vaca Muerta.
La Cámara de la Industria Aceitera Argentina advirtió que las demoras en el movimiento de barcos están generando costos de entre 50 y 100 mil dólares diarios, lo que podría llevar a Argentina a ser considerada un país poco confiable en el cumplimiento de sus contratos de exportación. Esta situación también ha detenido la construcción de la terminal offshore del proyecto Vaca Muerta Oil Sur.
El conflicto está teniendo un impacto más severo en las terminales del Gran Rosario, San Lorenzo y Timbúes, que manejan cerca del 80% de las exportaciones e importaciones argentinas. A pesar de las intimaciones de la Prefectura para que los trabajadores retomen sus actividades, la situación permanece estancada y las negociaciones entre las partes son escasas, lo que amenaza la estabilidad de toda la cadena productiva nacional.
La crisis portuaria, con decenas de embarcaciones inmovilizadas, está generando un efecto dominó que podría comprometer el abastecimiento y el transporte de insumos en el país, lo que eleva el nivel de incertidumbre económica.