La historia de la moneda argentina revela un dato sorprendente: un peso actual equivale a diez billones de pesos de 1970. Esta cifra, impresionante por sí sola, se traduce en una hilera de billetes que alcanzaría mil quinientos cincuenta millones de kilómetros, suficiente para dar 38.600 vueltas a la Tierra o realizar cinco viajes al Sol. Si se apilaran, formarían un cubo de 223 metros de lado, tres veces más alto que el Obelisco, pesando diez millones de toneladas.
Desde 1970 hasta 1992, Argentina eliminó trece ceros de su moneda, cambiando cuatro veces su denominación: peso ley, peso argentino, austral y peso convertible. Este cambio no ha resuelto el problema fundamental del déficit, que sigue afectando el ahorro de los ciudadanos. La economía argentina ha enfrentado un sistema que, durante más de medio siglo, ha transferido riqueza de los ahorradores a quienes emiten moneda.
Desde la independencia, Argentina ha declarado default en su deuda en nueve ocasiones. El primer default ocurrió en 1827, relacionado con un préstamo para el puerto de Buenos Aires que terminó siendo utilizado para financiar conflictos bélicos. Esta situación resalta la importancia del uso del endeudamiento, más allá de la cantidad de deuda contraída.