En Añelo, se destaca el crecimiento de una agroindustria que ha encontrado su lugar en medio de la estepa patagónica, donde decenas de hectáreas de cultivo contrastan con el árido paisaje. Este desarrollo se centra en la producción de aceite de oliva de alta calidad, específicamente de la variedad arbequina, que se adapta excepcionalmente a las condiciones climáticas de Neuquén.
La combinación de este olivo con el entorno patagónico ha permitido la creación de productos gourmet, aprovechando la rusticidad del clima que potencia el sabor de las aceitunas. La empresa Olivares del Neuquén, ubicada en la entrada de La Calera, ha lanzado al mercado el primer aceite de oliva de la región, operando en una superficie de 100 hectáreas y con planes de expansión.
Giulio Retamal, responsable de la empresa, destacó que a pesar de los pronósticos negativos, el sueño de cultivar olivos en Neuquén se ha concretado exitosamente. Este emprendimiento no solo se sostiene frente al avance de la industria del petróleo, sino que también prevé aumentar su presencia en nuevos mercados.