El restablecimiento del servicio del Gasoducto del Pacífico se produjo tras la resolución de un conflicto que había interrumpido las exportaciones de gas desde Neuquén hacia Chile. La situación se generó cuando el Ministerio de Energía de Chile ordenó el cierre de válvulas en la frontera debido a que los parámetros del gas no cumplían con las especificaciones chilenas.
La problemática surgió a raíz de la composición del gas, que no satisfacía los estándares exigidos por la normativa del país vecino. Esto llevó a la activación de protocolos de seguridad y afectó principalmente al sector industrial en Chile. Según la empresa Innergy, el corte fue catalogado como un evento de fuerza mayor.
Tras varios días de operativos de inyección y presurización, el servicio se normalizó el 4 de abril, permitiendo que el gas argentino vuelva a fluir hacia las regiones del Biobío y Ñuble. Las diferencias en la normativa de ambos países complicaron la situación, ya que Chile requiere un índice de Wobbe más alto debido a su dependencia del gas natural licuado (GNL) importado.