El museo de Malvinas ha recibido a más de 60 mil visitantes desde su inauguración, destacándose un 10% de turistas extranjeros. La atracción principal es un avión Mirage III que se puede ver desde la calle, sirviendo como entrada al memorial que rinde homenaje a los soldados caídos en la guerra.
El director del museo, Carlos Bariggi, describió el espacio como un “museo abierto”, donde los visitantes pueden ver vitrinas con uniformes militares, cartas y documentos de 1982. Entre los visitantes, se encuentran veteranos de guerra que llegan desde distintas partes del país, algunos de los cuales visitan el museo junto a sus familias.
Rubén Pablós, director de Veteranos de Guerra de Río Negro, mencionó que muchos veteranos vienen especialmente a conocer el museo y a compartir sus experiencias con sus hijos, utilizando objetos históricos que evocan memorias de la guerra. La conexión emocional es palpable, como lo demuestra la visita de una pareja de turistas oriundos de Santiago del Estero, quienes se emocionaron al ver fotografías y objetos de la época.
El museo no solo preserva la historia a través de exhibiciones, sino que también guarda correspondencia entre soldados y sus familiares, enriqueciendo así el relato de aquellos momentos históricos. Verónica Montero, agente cultural del museo, destacó la importancia de estas cartas en el contexto del conflicto.