La actividad turística en Argentina se ha consolidado como un motor fundamental de la economía, aportando más de 2.300 millones de dólares al Producto Bruto Interno (PBI) del país. Este crecimiento se traduce en cerca de 116.000 empleos generados, lo que representa más de 900 millones de dólares en ingresos laborales para las familias locales.
La plataforma Airbnb destaca que la mitad del gasto de los viajeros se destina a barrios y comunidades, alcanzando un impacto estimado de 335 millones de dólares en áreas menos turísticas. Esto permite a los anfitriones locales diversificar sus fuentes de ingresos al atraer visitantes a destinos menos convencionales.
San Carlos de Bariloche se posiciona como un destino clave en la Patagonia, generando más de 30 millones de dólares en ganancias para los anfitriones. Las reservas en la plataforma han aumentado casi un 10% interanual, con una duración promedio de estancia de 4,5 noches, lo que sugiere que los huéspedes prefieren viajes más largos para disfrutar de la naturaleza y la oferta gastronómica local.
La mayoría de las reservas provienen de viajeros nacionales, especialmente de la Ciudad de Buenos Aires, Mendoza y Neuquén. Además, los segmentos de la Generación Z y los Millennials son los más activos, representando el 30% y 40% de las reservas, respectivamente, mientras que las estancias en familia constituyen más del 20% del total.