Un reciente fallo judicial destacó las irregularidades de una desarrolladora inmobiliaria en Neuquén, que entregó un edificio con serias deficiencias estructurales. Los propietarios de los departamentos y cocheras, que fueron adquiridos "en pozo", denunciaron problemas significativos, incluyendo cocheras inutilizables y departamentos más pequeños de lo prometido. La sentencia, emitida por el juez civil Martín Peliquero, ordenó la finalización de las obras pendientes y una indemnización a los afectados.
El juez comprobó que existió un “trasvasamiento societario”, lo que permitió a la empresa continuar operando a pesar de los incumplimientos. La entrega del edificio, ubicado en la esquina de Illia y Alderete, estuvo marcada por retrasos de hasta 75 meses, y cuando los compradores iniciaron acciones legales, el inmueble aún carecía de certificado final de obra municipal.
Además de las cocheras inaccesibles, el edificio presentaba condiciones deficientes, ya que al momento de la entrega no contaba con servicios esenciales como luz, agua y gas. También se detectaron problemas como grietas en las paredes y fallas en el sistema de prevención de incendios. Las cocheras originalmente previstas fueron parcialmente convertidas en locales comerciales, complicando aún más la situación de los propietarios.